Movilización nacional e internacional contra los proyectos de destrucción y muerte. Zapata y Samir Viven. La Lucha Sigue. Chinameca, Morelos, 10 de abril, 9 hrs. Movilización nacional e internacional contra los proyectos de destrucción y muerte. Zapata y Samir Viven. La Lucha Sigue. Chinameca, Morelos, 10 de abril, 9 hrs.

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Echándole huachicol al fuego

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Echándole huachicol al fuego

Dicen por ahí que Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no es una persona de ideas sino de ocurrencias.

Pues recientemente ha tenido la ocurrencia de castigar a los ciudadanos para “combatir” a los huachicoleros.

Ponemos entre comillas lo de combatir, por la sencilla razón de que el desabasto más grande que existe no es el de la gasolina sino el de huachicoleros en la cárcel. AMLO no ha detenido a uno sólo de estos individuos.

En su discurso repetido hasta la náusea, señala que el huachicoleo viene de arriba hacia abajo. Culpa a los presidentes anteriores de ser cómplices del descarado robo. Igualmente ha señalado que todo viene desde las anteriores administraciones de Pemex.  Y, de alguna manera, ha implicado a la dirección charra del sindicato.

El problema es que ninguno de ellos ha sido indiciado, solamente ha servido para que los caricaturistas del Chamuco se entretengan haciendo caricaturas contra esa runfla de rateros.

La única excusa que ha esgrimido AMLO para no detener a los responsables directos de toda esa maquinaria de robo y saqueo ha sido una coartada “cristiana” (por cierto que, la señora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de AMLO, ya es editorialista del periódico de la diócesis de la Ciudad de México, Desde la fe), según la cual, él promueve el perdón y no la venganza. Con lo cual el resultado es un poco curioso. Todas las mañanas a las 07.00 hrs. lleva a cabo un linchamiento mediático sin consecuencias jurídicas. Aparece mediáticamente como un justiciero, pero el estadista que debería garantizar la lucha contra la impunidad no aparece, se desvanece para dar paso a otro cómplice más de la corrupción.

De manera realmente sorprendente ha señalado que no existe ninguna acusación en contra del líder charro del sindicato de Pemex, Carlos Romero Deschamps, cuando debía ser su secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, la que desde el primer día de su mandato debió haber denunciado al líder charro. Ése que tiene un hijo que recorre las calles de Miami, recogiendo a sus novias en los hoteles más caros, en un Ferrari rojo. La Función Pública debe vigilar que los ingresos de funcionarios públicos (Romero fue senador de la República) estén en concordancia con su nivel de vida. Pero, bueno que se podía esperar de una señora que debe ser la que vigile que las declaraciones de ingresos de los funcionarios públicos estén bien hechas y sean verídicas y, ella misma, hizo el ridículo presentando una declaración llena de errores (en el portal Declaranet, en el cual los servidores públicos deben publicar sus declaraciones patrimoniales, Sandoval Ballesteros declaró tener seis propiedades “tres casas y tres departamentos” aunque no transparenta el valor comercial de cinco. Solo aparece el valor de una casa que le fue cedida en 2007. De acuerdo con la declaración, este inmueble de 300 metros cuadrados de construcción tiene el sorprendente valor de ¡mil 752 pesos mexicanos!).

AMLO ha detectado que hay dos huachicoleros, el de arriba y el de abajo y ha señalado que el de abajo es una broma comparado con el de arriba. Sin embargo, no ha investigado que existen una serie de empresas que funcionaron con ductos especiales que mandaban directamente desde Pemex y que no estaban registrados en la contabilidad (tal es el caso del grupo Bimbo, de una de las familias más ricas de México, los Servitje).

En cambio, a quien se ha castigado es a los ciudadanos comunes y corrientes, en especial en los estados donde los gobiernos no son de Morena (Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Jalisco, Coahuila, Edo. de México, entre otros).

La ocurrencia de cerrar los ductos, en lugar de iniciar los trabajos para instalar una tecnología que monitoree todo el sistema de transportación de gasolina, petróleo y gas, como existe en varios países del mundo, lo que busca es castigar y molestar la vida de los que ni la deben ni la temen. Peor, generar un clima de desestabilización social y económica que redundará en un desequilibrio financiero. Los precios se verán afectados de una manera importante.

AMLO reacciona como el chamaco bravucón de la primaria. Piensa que madreando a su rival en una primera pelea lo va a derrotar. No se dio cuenta del mensaje directo que le mandaron los huachicoleros, que no es más que una forma sutil de hablar del crimen organizado, cuando en cuatro ocasiones le rompieron el ducto que viene de Tuxpán, Veracruz a la alcaldía de Azcapotzalco, a pesar, de que había destinado a fuertes contingentes del ejército a vigilar dicho ducto.

Pero cualquier especialista en seguridad sabe que usando a todo el ejército quizá, se podría vigilar ese ducto que tiene alrededor de 300 kilómetros, pero se descuidarían todos lo demás.

Entonces urge que alguien le explique que existe la tecnología y que vía satelital se puede mantener una vigilancia de cada metro de todos los ductos del país. Que eso, a la larga, es más barato que provocar una crisis de desbasto de productos y, sobre todo, que no genera ni el enojo ni la violencia que se ha desatado en estos últimos días.

Quizá no lo sepa y nadie se lo diga, pero en lugar de buscar en el pasado para realizar elogios a Porfirio Díaz por construir tantas vías férreas, lo que debería es sacar lecciones de la guerra que desató Calderón contra el crimen organizado (que perdió) y no llevar a cabo el mismo error. Una guerra realizada de la misma manera contra el huachicol está destinada al fracaso. Se puede detener por un momento, puede aparecer como que se ganó, se puede utilizar a su vocero para cantar las glorias de esta política, pero siempre renacerá y siempre será perdida porque se piensa que se trata simplemente de un problema de vigilancia del ejército, la marina y los federales.    

Mucho más si no se cortan las cabezas visibles, en el campo de la clase política.

Y, finalmente, la pregunta que muchos mexicanos se estarán haciendo ¿Por qué no se procede contra esos políticos corruptos? La respuesta es obvia. AMLO llevó a cabo un pacto con los priístas, panistas y verdes, con el ejército y la marina, con los federales y los gobernadores, incluso con una parte del crimen organizado, para poner punto final (así lo ha declarado AMLO, remedando el nombre que se le puso en Argentina, Uruguay y Chile a la caída de las dictaduras, para no perseguir a esos criminales) y asegurar impunidad a esos  malandros que han atentado no sólo en contra de la economía mexicana sino que lo han hecho asesinando a cerca de 200 mil mexicanos al año.

Y, con perdón de los chairos y peje zombies, al hacer eso el señor que se cansa ganso no es otra cosa que un encubridor de corruptos, es decir un corrupto