Movilización nacional e internacional contra los proyectos de destrucción y muerte. Zapata y Samir Viven. La Lucha Sigue. Chinameca, Morelos, 10 de abril, 9 hrs. Movilización nacional e internacional contra los proyectos de destrucción y muerte. Zapata y Samir Viven. La Lucha Sigue. Chinameca, Morelos, 10 de abril, 9 hrs.

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De la Cartilla Moral a la “teoría” de las abuelas

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De la Cartilla Moral a la “teoría” de las abuelas

 

El secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, dijo que, a pesar del recorte, los recursos superiores a dos mil millones de pesos asignados para el programa de las Estancias infantiles son más que suficientes, aunque se plantea cambiar el método de distribución de ese dinero.
La secretaria de Bienestar, María Luisa Albores González señaló que está partida ya no se entregará a las estancias infantiles, sino que se le dará el dinero directamente a los padres para ese fin, o incluso “dárselos a ‘las abuelas’ de las familias, que seguramente cuidarán mejor a los niños”.
Carlos Urzúa remató: “Con eso se puede ayudar a la abuela que va a cuidar, quizá mejor a los niños que las propias estancias infantiles. ¿Me explico? Dar flexibilidad a los padres de familia y no atarse con estancias infantiles en particular”.
Cuando Andrés Manuel López Obrador planteó sus puntos, que serían la base de su gobierno, en uno de ellos se planteaba que se mantendrían y fortalecerían las estancias infantiles.
Ahora se ha decidido no sólo a quitar el apoyo a las estancias, sino que se ha recortado el presupuesto. Antes el gobierno entregaba 950 pesos al mes a las estancias por niño. Ahora se anuncia que se entregarán directamente a los padres 1,600 pesos cada dos meses. Si hacemos una simple operación aritmética y dividimos 1,600 entre dos, nos da la cifra de 800 pesos.
O sea que se recortó el presupuesto en 16 por ciento. Con esto se dejará de invertir en los niños pequeños 529 millones de pesos anualmente. La pregunta lógica sería, adónde va a ir a parar el dinero de ese recorte, La respuesta no tiene desperdicio, a la inversión en las refinerías; tanto en el “arreglo” de las seis existentes y que son auténticos elefante muertos y la construcción de una nueva, la de Dos Bocas, Tabasco. Lo que demuestra esta decisión es que los niños importan menos que los automóviles. Porque no hay que olvidar es que en esas refinerías lo que se va a generar (si acaso algún día se hace realidad ese plan porque todo es opaco en esa política) es gasolina, que para AMLO es más importante que la estimulación temprana de los infantes.
En segundo lugar. llama la atención que esto se hace con un criterio que no le pide nada a implementadores de las políticas neoliberales. En lugar de que el Estado, desde pequeños, se haga cargo de la preparación física, emocional y formativa de los niños, lo que hace es regresarlos al seno del hogar.
Puede ser que sea real que en el programa de estancias hubiera corrupción, pero en lugar de combatir eso con una política donde el Estado tomé en sus manos el control de esa parte de la formación de los infantes, se opta por una salida reaccionaria digna de las propuestas de Donald Trump.
Es una broma cruel decir que ahora la educación va a ser obligatoria y gratuita desde la primaria hasta la universidad (lo cual es una más de las mentiras de AMLO) y al mismo tiempo privatizar e individualizar la formación temprana los infantes.
Pensar que la formación temprana no forma parte de la educación no sólo es estúpido sino acientífico. Cuidar a un niño o niña no es una actividad de vigilancia, donde la palabra NO se repite constantemente. La formación temprana forma parte en todos los lugares donde los sistemas educativos tienen los mejores científicos del mundo, obra del Estado.
Pero, además, atrás hay una idea completamente reaccionaria de los teóricos de la 4T. Tatiana Clouthier en un mensaje dijo “que hubiera dado yo para que mi abuela me cuidara”. Todo eso es una broma. Ella no necesitaba que el Estado le pagara una estancia, su padre era un terrateniente de Sinaloa, su madre no tenía que ir a trabajar y su abuela no estaba rendida después de años de trabajar, ya fuera en un puesto ambulante y luego en su casa y luego teniendo que ver a niños y niñas inquietos, llenos de energía.
Cuando los neoliberales promueven la entrega de las ayudas de manera individualizada están planteando la importancia de un Estado enflaquecido y el fin de las corporaciones. Lo que no pudieron hacer los presidentes neoliberales lo hace el presidente que se la pasa atacando al neoliberalismo en cada sermón matutino, para luego en las tardes hacer todo lo que el neoliberalismo propone y promueve.
Esa idea de individualizar las ayudas no es una idea original de AMLO, era parte de lo que se llamó liberalismo social, que era la aportación teórica de su hermano gemelo: Carlos Salinas de Gortari.
La individualización de las ayudas, permite parcialmente la desaparición de las corporaciones, pero antes que nada promueve el convertir al ciudadano en cliente del presidente. Todo se hace a nombre del señor AMLO. Todo aparece como parte de una política de caridad del cristiano que viaja con un billete con su imagen en el centro (acto fallido, siente que su rostro estará en un billete de alguna denominación en algún tiempo), un trébol enmicado de cuatro hojas; dos imágenes del sagrado corazón de Jesús y otro billete, sólo que este de 2 dólares.
La ideología de la familia, que él profesa, es profundamente reaccionaria. Digna de un cristiano, santurrón e hipócrita.
Nosotros diríamos, en esta época en que la elaboración de eslóganes, es más efectiva que el razonamiento, lo siguiente: “por el bien de los niños y de las abuelas, dejen a los niños en las estancias”.
Aunque, pensándolo bien, a lo mejor con eso de que las abuelas se regresen al hogar (bueno, con equidad de género, también los abuelos), nos ahorraríamos a Olga Sánchez Cordero, Carlos Urzúa, Javier Jiménez Espriú, Miguel Torruco Marqués, Alfonso Romo Garza, Héctor Vasconcelos, Manuel Bartlett (por mencionar algunos) y, con nuestros mejores deseos, esperamos que pronto, Obrador mismo, se regresen a su hogar a cuidar a sus nietos (¡gulp, pobres nietos!)